¿Ubica usted, estimado lector, esta taza de café?
Era fabricada por la casa de cerámicas Ancers S.A.
Probablemente en algún momento sostuvo una. Quizás le pertenecía, o la tiene vista de la casa de alguna tía, un alquiler de veraneo en la costa Atlántica o de alguna maestra que lo mandó a rellenar la taza por andar paveando. O quizás nunca las vió, pero como forman parte del inconsciente colectivo le suenan familiares, algo así como un efecto mandela pero de algo que ni siquiera conoce.
¿No resulta curioso como la leyenda determina con que debe llenarse? Como si fuese necesario reafirmar mediante el lenguaje escrito el contenido de la taza para quien se atreva a dudar de la legitimidad del brebaje. Constituye una parafernalia a prueba de boludos para el espectador de la escena de tomar café en durante el acto de la sobremesa.
Ahora sería más lógico si se tratase de un frasco, sobre todo cuando se trata de uno que forma parte de un juego de varios frascos o contenedores. Cómo el salero y el pimentero, que a pesar de ser parecidos o iguales contienen, respectivamente, sal y pimienta ¿Me sigue lector?
Me recuerda un poco a Alejo y Valentina. Sí, la animación. En el mundo de Alejo y Valentina, es común que los objetos tengan sus nombres escritos sobre ellos, ya sea en carteles o etiquetas. La escritura de nombres en objetos es un recurso estilístico que se utiliza para reforzar el carácter caricaturesco y exagerado de la serie. Además de ser un elemento humorístico, la escritura de nombres también puede ser una forma de identificar a los personajes y objetos en la pantalla, especialmente en un contexto donde la animación es simple.
Cuál billete trucho, su validez depende de un pacto con los usuarios para garantizar su falsa autenticidad. En tanto se tome de esa taza, el líquido será café.
Sin embargo, el uso de esta etiqueta tampoco está muy lejos de la realidad, ni del rubro.
A menudo vemos cafeterías ploteadas con la leyenda “cafetería de especialidad” y también baristas con tatuajes alegóricos a la cultura de café.
Volviendo a la taza autodenominada, aún es posible encontrar algunos ejemplares dando vueltas por alguna casa u ofrecidas en marketplace para ser adquiridas por hijos que ante un rotura y para no arruinar la ilusión de su madre buscan reponer un fragmento de un mundo que ya no existe.
Ya sea que se trate de una cafetera de bola de que supo ser un regalo de bodas y terminó durando más que un matrimonio o una Volturno que cada mañana hace café como Sísifo, las formas sobreviven al contenido y a los actores.
Los elementos físicos, las herramientas, son a veces retratos de una época, mientras que el café, es algo efímero y la persona que lo bebe, alguien pasajero en este mundo.





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